La temporada de verano en Mar del Plata cerró un enero ambivalente, con caídas en el consumo y en la ocupación hotelera, pero con un escenario menos negativo que el que se esperaba a inicios de mes. Esto no es consuelo, los malabares económicos que hacen las familias para poder vacacionar aunque sea un par de días hacen que las escapadas se definan a último momento, lo que dificulta proyectar y consolidar expectativas.
El presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata, Hernán Szkrohal, expuso este lunes varios de estos datos en un contacto radial con Fenix, donde contó que la primera quincena del mes tuvieron una ocupación del 65%, pero luego hubo algunos fines de semana el número se elevó al 85%, por lo que el promedio mensual cerró en 70%.
Este porcentaje configura un descenso de 10 puntos en relación con el número de plazas hoteleras ocupadas durante el mismo período de 2025. A eso se le suman cambios en los hábitos turísticos, que se desprenden del derrumbe del poder adquisitivo de los salarios y la escasa previsibilidad económica de las familias argentinas.
«El promedio de hotelería está en las tres noches y media y el hospedaje en departamentos promedia los cinco días», marcó Szkrohal. Ya no existen viajes extensos, de estadía duradera y consumo constante.

