El periodista contó en el programa Segurola y Habana que “el jefe de Gabinete tiene asignados cuatro vehículos para él” y agregó “uno es en el que se traslada y otro que lo acompaña”. Sin embargo, la polémica vino después, un tercer auto, “se ubica en las inmediaciones de la casa […] y además de utilizarlo Bettina Angeletti lo utilizan las empleadas domésticas del jefe de gabinete para realizar compras”, indicó Waldman.
Aunque por ahora no hubo una respuesta pública puntual de Adorni sobre ese episodio, el señalamiento pega de lleno sobre el funcionario que hizo de la austeridad uno de los pilares discursivos del Gobierno. El tema además no aparece aislado.
Llega en un momento en el que Adorni ya venía quedando bajo presión por otros cuestionamientos vinculados al uso de recursos públicos y a su situación patrimonial.
En ese contexto, la denuncia no solo suma una acusación más, sino que refuerza la idea de que alrededor del vocero devenido funcionario se empezó a armar una cadena de conflictos que, lejos de cerrarse, parece agrandarse. Cada vez que intenta dar vuelta la página, aparece un frente nuevo.
“Vos estás diciendo que se suben al auto que maneja el chofer de Adorni y viajan la empleada y en el auto del chofer al supermercado”, preguntó retóricamente uno de los participantes de la mesa. No se trata solo de una acusación puntual sobre un auto oficial, sino del desgaste que empieza a generar la repetición de episodios incómodos alrededor de una figura central del mileísmo.
Hasta ahora, Adorni respondió como pudo a otras polémicas, con defensas parciales o evitando profundizar, pero el problema es que las explicaciones no terminan de ordenar el panorama. Y mientras siguen apareciendo versiones, videos y denuncias, tampoco está claro hasta dónde puede escalar todo esto ni qué costo político le puede traer.

