La Administración General de Aduanas de China rechazó 22 toneladas de carne de Argentina y suspendió las exportaciones de uno de los principales frigoríficos argentinos, luego de detectar un antibiótico prohibido para el consumo humano en un embarque.
En medio de un proceso de desregulación de las normas y controles para la exportación de alimentos, a cargo de Federico Sturzenegger, la decisión del gigante oriental generó alarma y preocupación entre los productores argentinos y activó un operativo diplomático por parte del Gobierno nacional para intentar revertir, o al menos limitar, la medida.
Los controles chinos hallaron cloranfenicol, un antibiótico prohibido en la producción ganadera desde 1995 en Argentina, en un envío de carne proveniente de una planta ubicada en Pérez Millán, en el partido bonaerense de Ramallo.
A partir del hallazgo, se inició un intercambio diplomático y de información técnica entre ambos países para esclarecer lo sucedido. Por su parte, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, junto con la Cancillería y la Secretaría de Agricultura, puso en marcha un protocolo de investigación para reconstruir el circuito completo del lote cuestionado para determinar responsabilidades y descartar fallas estructurales en los controles sanitarios.
Al mismo tiempo, las autoridades argentinas no descartaron que pueda tratarse de un posible “falso positivo” o la presencia de una sustancia similar que haya generado la detección y presentaron un informe ante China con detalles del programa nacional de control de residuos en carnes, como garantía de inocuidad.

