La medida de fuerza se extenderá desde el lunes 30 de marzo hasta el sábado 4 de abril y afectará el normal dictado de clases en la Universidad Nacional de Rosario.
La decisión se enmarca en un creciente malestar del sector docente, que ya había protagonizado una huelga con alto nivel de adhesión la semana pasada.
Entre los principales reclamos, los docentes exigen el cumplimiento de la ley de financiamiento universitario y una urgente recomposición salarial.
En ese sentido, denunciaron que el Gobierno nacional lleva más de 150 días sin aplicar la normativa vigente y sin otorgar los aumentos correspondientes.
También cuestionaron la falta de diálogo con las autoridades nacionales y aseguraron que existe una desatención deliberada hacia el sistema universitario.
Asimismo, alertaron sobre el impacto del ajuste presupuestario en el funcionamiento de las universidades públicas.
Según detallaron, el presupuesto se encuentra en “un piso histórico”, lo que se traduce en reducción de becas estudiantiles, congelamiento de partidas para gastos operativos, desfinanciamiento de la investigación y deterioro de las condiciones edilicias.

