El vicepresidente de la Federación de Industrias Frigoríficas de la Región Centro, Antonio D’Angelo, confirmó la tendencia y explicó que no se trata solo de un cambio cultural sino, principalmente, de una cuestión de bolsillo.
Según detalló, “los números a fines de febrero sostienen que ha caído el consumo per cápita anual y que estamos en 47 kilos”.
Asimismo, advirtió que la baja no se compensa con otras proteínas: “Lo que se ha dejado de consumir de carne vacuna aparentemente no se ha ido a otras carnes; directamente hemos disminuido el consumo de este alimento tan importante”.
El dirigente fue directo al señalar el motivo central de esta retracción: “Nosotros, desde la cámara, creemos que se debe pura y exclusivamente al precio”. En ese sentido, describió un escenario donde “no hay dinero circulante” y donde el producto “ha subido por encima de la inflación y por encima del aumento salarial”, con incrementos que superaron el 70 % anual.

