El reconocido actor Gerardo Romano vivió un momento de extrema angustia en Mar del Plata al ser víctima de un intento de estafa virtual que casi lo lleva a suspender una función de su obra, El Secreto. Curiosamente, el artista señaló que la situación fue idéntica a una trama de ficción: "En El Marginal hay una escena exactamente así", recordó, aludiendo a su experiencia en series carcelarias como El Marginal y En el barro.
El engaño comenzó el pasado jueves por la tarde cuando un desconocido se comunicó con él para informarle que su hija Rita, de 21 años y residente en Uruguay, se encontraba detenida en una comisaría de Montevideo.
Romano admitió haber caído inicialmente ante la veracidad del relato: "Estoy impresionado porque soy un profesional de la actuación, de hacerte creer el personaje y estuve más de 25 minutos hablando con un supuesto policía, lo hizo perfecto".
Según detalló el actor, los delincuentes utilizaron una historia violenta para manipularlo. "Me dijo que mi hija, que vive en Uruguay, estaba en una Comisaría porque la habían asaltado y la habían cagado a trompadas. Que estaba detenida, porque había habido un homicidio, alguien le había pegado un tiro a uno de los delincuentes y estaba muerto", relató al medio marplatense 0223 sobre el inicio del pedido de dinero.
Los estafadores le exigieron el pago de 55 mil dólares de fianza para evitar que la joven pasara 40 días en prisión.
La puesta en escena incluyó la participación de una mujer que fingió ser su hija. "Viene mi supuesta hija al teléfono y hablaba entrecortada, yo le preguntaba para que me contara qué había pasado, pero ella lloraba. Estoy realmente sorprendido porque me creí todo", reflexionó Romano.
Ante la desesperación, el actor contactó a Romina Krasinskiy, madre de Rita, para avisarle que cancelaría su función y comenzaría a reunir el dinero con un abogado penalista.
Afortunadamente, la pesadilla terminó cuando Krasinskiy logró contactar a su hija, quien confirmó que estaba disfrutando de un día de playa con una amiga. Tras el alivio, Romano describió el drástico cambio de emociones: "Pasé de tener una hija presa en Uruguay, que había sido cagada a trompadas, a enterarme que era todo mentira".
