De esta manera, una familia tipo —compuesta por dos adultos y dos niños— necesitó más de $1,5 millón para cubrir sus gastos mensuales y no caer por debajo de la línea de pobreza. En tanto, el valor de la canasta para un adulto equivalente se ubicó en $523.687.
En la comparación interanual, la suba alcanza el 34,7%, consolidando una tendencia sostenida de aumentos que profundiza la presión sobre los ingresos en la ciudad.
El informe destaca que los alimentos volvieron a liderar los incrementos dentro de la estructura de gastos. En ese marco, la canasta básica alimentaria (CBA), que marca la línea de indigencia, subió un 9% en febrero, incluso por encima de la CBT.
Las mayores subas se registraron en productos frescos como frutas, verduras, lácteos y tubérculos, rubros clave en el consumo cotidiano. Esta dinámica provocó que los alimentos ganen mayor peso dentro del gasto total de los hogares
En ese sentido, el indicador conocido como coeficiente de Engel reflejó una caída del 0,9%, evidenciando que una mayor proporción del ingreso se destina a la compra de alimentos.

