El titular de IDESA explicó que este fenómeno responde a que los motores actuales de la economía, como el agro, el petróleo, el gas y la minería, operan bajo una lógica capital-intensiva y se desarrollan lejos de los grandes centros urbanos.
"Lo preocupante es que el desempleo aumentó porque no aumentó el empleo; directamente no se crearon puestos", afirmó el especialista, señalando que estos sectores "ponen más pesos en máquinas que en hombres" y que, por su ubicación geográfica, "a las ciudades no le llega porque ese crecimiento no derrama".
Esta configuración económica impacta con mayor fuerza en los grandes aglomerados como el Conurbano bonaerense, Rosario y Córdoba, donde la falta de oportunidades empuja a la población hacia un cambio irreversible en la forma de relacionarse con el trabajo.
Para Colina, la Argentina transita hacia un modelo de autoempleo de supervivencia motorizado por las plataformas digitales y el cuentapropismo precario.
"Vamos a ver un aumento fuerte del cuentapropismo. No va a desaparecer el trabajo asalariado, pero hoy la mitad de la gente en Argentina ya es informal o cuentapropista", sentenció, comparando la situación con la década del 90, con la salvedad de que hoy las apps de servicios funcionan como un colchón que evita tasas de desempleo del 18%.

