El fútbol argentino está bajo análisis. La avanzada gubernamental sobe la institución madre del deporte más seguido por la mayoría de los argentinos probablemente cambiará en poco tiempo, al menos así parece indicar la avanzada del Gobierno, que pretende controlarlo todo, o al menos aquello en lo que se mezcla esa indeclinable porción de poder y dinero, dónde pretende estar involucrado.
Los intereses económicos priman en el fútbol, como en cualquier otro deporte. Que duda cabe, las cifras millonarias que se mueven detrás de una pelota conforman un apetitoso menú del que el Gobierno no quiere quedarse afuera, por eso ayer, entre otras cosas el recientemente designado ministro de Justicia, Bautista Mahiques, convalidó la designación de veedores para auditar a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
La medida fue firmada el viernes por la noche tras una purga en el ministerio que incluyó el desplazamiento del anterior titular de la IGJ, Daniel Vítolo. Imagen de ARCA detectó irregularidades en una empresa vinculada al entorno del tesorero de la AFA.
El objetivo de la misión es realizar una «radiografía técnica» sobre una caja que supera los 110 millones de dólares. Los funcionarios designados tendrán facultades para examinar libros societarios, balances y los contratos comerciales que la entidad de la calle Viamonte firmó en los últimos años. El funcionario no ocultó su deseo desde el vamos, y dijo que estaba de acuerdo con que los clubes sean "sociedades anónimas deportivas", rumbo marcado por el gobierno libertario.

