Según el último informe sectorial de la consultora Audemus, la industria nacional no solo no logró acompañar el rebote de sectores extractivos como el agro o la minería, sino que se hundió en una recesión que la ubica en el podio del declive global.
Con una contracción acumulada del 7,9% en el bienio 2024-2025, Argentina se consolidó como el segundo país con mayor caída industrial de una muestra de 56 naciones relevadas por la ONUDI, siendo superada únicamente por el retroceso de Hungría.
Este fenómeno de desindustrialización se desmarca de la tendencia regional, donde vecinos como Brasil (+3,5%) y Chile (+5,2%) mostraron signos de expansión sostenida.
La pérdida del tejido empresarial es quizás el dato más alarmante por su carácter estructural y de difícil retorno. En apenas 24 meses, 2.436 empresas manufactureras dejaron de realizar aportes al sistema de seguridad social, lo que representa la desaparición del 5% del total de las firmas del sector.
El informe advierte que el ritmo de cierres es tan severo que la cantidad de unidades productivas activas se encamina a perforar los mínimos históricos registrados durante la pandemia de COVID-19 en 2020.
No se trata de un proceso de "limpieza" de ineficiencias, sino de un colapso que afectó incluso a firmas con décadas de trayectoria que sucumbieron ante la combinación de caída del consumo interno, encarecimiento de costos en dólares y una apertura comercial sin red de contención, indica el informe.

