El ataque, que tuvo como objetivo la isla perteneciente al Reino Unido pero operada por fuerzas norteamericanas, no logró alcanzar su meta según confirmaron fuentes oficiales británicas este sábado.
La base es considerada un punto neurálgico de operaciones donde estacionan submarinos nucleares, bombarderos y destructores, y su reciente elección como blanco por parte de Teherán sugiere que el régimen posee tecnología misilística de mayor alcance a la que se le atribuía hasta el momento.
Este nuevo frente de conflicto se produce en una semana de extrema tensión, donde la inteligencia occidental analiza con preocupación la capacidad técnica demostrada por Teherán para proyectar su poder de fuego a miles de kilómetros de sus fronteras.
Mientras la guerra entra en una fase de incertidumbre por la disparidad de criterios entre la Casa Blanca y el mando israelí, la seguridad en las bases de ultramar ha sido reforzada ante la confirmación de que la infraestructura de la que depende la coalición está bajo fuego directo.
