En su publicación, el mandatario sostuvo que su administración evalúa ampliar el alcance de las operaciones militares, incluyendo posibles ataques contra nuevas zonas estratégicas y grupos que hasta ahora no habían sido considerados como objetivos.
Según indicó, la decisión se basa en lo que calificó como el “mal comportamiento” del gobierno iraní en la región.
Trump también afirmó que las autoridades iraníes habrían expresado disculpas a países vecinos por ataques recientes de sus fuerzas.
Para el mandatario estadounidense, ese gesto constituye una señal de debilidad frente a la presión internacional y lo interpretó como una forma de rendición.
La tensión se profundizó luego de que la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reiterara que Washington exige la “rendición incondicional” de Irán.
Según explicó, el presidente determinará cuándo el país deja de representar una amenaza para Estados Unidos y cuándo se habrán cumplido los objetivos de la operación militar en curso.

