El defensor central sufrió un choque fortuito con su propio arquero, quien impactó con su cabeza en la zona cercana a la rodilla de Romero cuando intentaba cubrir la pelota. Un empujón previo de un rival terminó desencadenando la acción que derivó en la lesión.
Las imágenes fueron elocuentes, el Cuti intentó continuar, dio algunos pasos, pero rápidamente se evidenció que no podía seguir. Se tomó el rostro, visiblemente dolorido, y terminó retirándose entre lágrimas, consciente del delicado momento de la temporada.
