Entre ellas se incluyen aportes jubilatorios, seguros, cuotas de las ART y el Fondo de Asistencia Laboral (FAL).
El cambio fue impulsado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y apunta a dar mayor transparencia sobre el costo real que implica sostener un empleo formal.
El recibo dejará de ser únicamente un comprobante de haberes para transformarse en un documento más completo, donde también se refleje el esfuerzo económico que realiza el empleador por cada trabajador.
Según especialistas, se trata de una modificación con impacto no solo administrativo, sino también cultural. El objetivo es que los empleados puedan dimensionar el costo integral de su puesto de trabajo, más allá del salario que perciben directamente.
