"Los artífices de la guerra fingen ignorar que basta un instante para destruir, pero que a menudo toda una vida no es suficiente para reconstruir", dijo.
"Hacen la vista gorda ante el hecho de que se gastan miles de millones de dólares en asesinatos y devastación, mientras que los recursos necesarios para la curación, la educación y la reconstrucción brillan por su ausencia", subrayó.
Asimismo, el pontífice criticó a los dirigentes que utilizan un lenguaje religioso para justificar los conflictos armados e instó a un "cambio de rumbo decisivo".
"Ay de aquellos que manipulan la religión y el propio nombre de Dios para su propio beneficio militar, económico y político, arrastrando lo sagrado a la oscuridad y la inmundicia", afirmó, añadiendo que se trata de "un mundo al revés, una explotación de la creación de Dios que debe ser denunciada y rechazada por toda conciencia honesta".

