El estudio señala que los incrementos en los cortes de carne vacuna superaron ampliamente la inflación general. Mientras el índice inflacionario rondó el 33%, la carne de vaca aumentó un 64%, lo que impactó directamente en el consumo.
En paralelo, la carne de cerdo se posicionó como una alternativa más accesible: su precio subió un 25% y el consumo creció hasta alcanzar los 19,3 kilos por persona al año. “La suba de los precios cambia los hábitos de consumo”, explicó la economista Antonella Semadeni.
El informe también detectó un leve repunte en el consumo de lácteos, con un crecimiento del 7%, atribuido a que sus precios aumentaron por debajo de la inflación.
Sin embargo, advierten que el escenario podría complicarse por factores internacionales, especialmente por el impacto de la guerra en Medio Oriente sobre los costos logísticos y de producción.
En ese sentido, desde la entidad remarcaron que el aumento del combustible y de insumos como la urea puede encarecer toda la cadena productiva.
“Lo que pasa en Medio Oriente afecta nuestros bolsillos”, sostuvo Nicolle Pisani Claro, al explicar que el incremento en los fletes terminará trasladándose a los precios finales de los alimentos.

