El motivo de esta migración se explica en que mientras que la inflación general se ubicó en un 33%, la carne de vaca se disparó un 64%.
En contraste, la carne de cerdo aumentó un 25% y los lácteos un 13%.
La confianza del consumidor cayó 5,7% en abril y tocó su nivel más bajo en meses
Miguel Schiariti, de CICCRA, es bien gráfico: “Con el valor de un kilo de carne vacuna se pueden comprar 4 kilos de pollo o casi 3 de cerdo”.
"La suba de los precios cambia los hábitos", explica Antonella Semadeni, economista de FADA. "Esta diferencia causó que muchas familias opten por el cerdo —cuyo consumo subió un kilo y medio, llegando a los 19,3 kg— como una alternativa más amigable".

