Con más de dos años consecutivos de caída de la actividad, el impacto se siente de lleno en el empleo, el cierre de empresas y en los locales comerciales vacíos.
La producción textil cayó 33% interanual en febrero y acumuló un retroceso del 36% frente a 2023, mientras que la confección de prendas registró una baja del 18% respecto de 2025, según informó la fundación ProTejer.
El freno en la actividad convive con niveles de capacidad ociosa inéditos: 6 de cada 10 máquinas textiles permanecieron paradas, en promedio, durante los años 2024 y 2025, alcanzando incluso 7 de cada 10 máquinas detenidas en los últimos meses, siendo reflejo de un entramado productivo que no logra sostener su funcionamiento.
