De acuerdo con el reporte, la baja en el consumo responde principalmente a una menor disponibilidad de hacienda y al incremento sostenido de los precios.
En esa línea, la producción de carne vacuna durante el primer trimestre del año alcanzó las 700.190 toneladas res con hueso, lo que implicó una caída del 5,1% frente al mismo período del año anterior, es decir, unas 37.500 toneladas menos.
El menor volumen de producción se vincula con factores estructurales que vienen afectando al sector en los últimos años. Entre 2022 y 2025, el stock ganadero se redujo en 3,3 millones de cabezas, en un contexto marcado por sequías e inundaciones que impactaron de lleno en la actividad.
A la par, el comportamiento de los precios también influyó en el consumo.
Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, en marzo la carne vacuna registró un aumento del 10,6%, impulsado por dificultades en la salida de hacienda debido a las lluvias y por la decisión de los productores de retener animales para mejorar su peso.

