A través de órdenes ejecutivas, su administración busca simplificar un sistema tarifario considerado "complejo" por empresas, estableciendo un arancel del 25 % para productos con más de un 15 % de metal, mientras mantiene gravámenes del 50 % para materias primas como acero y aluminio.
Para los artículos que tengan un menor contenido de metal se aplicará el arancel correspondiente al producto y al país de origen.
En paralelo, Washington amenaza con imponer tasas de hasta el 100 % a ciertos medicamentos importados si las farmacéuticas no trasladan producción a territorio estadounidense y reducen precios.
Sin embargo, el plan incluye amplias exenciones, especialmente para medicamentos genéricos y acuerdos ya alcanzados con grandes compañías.
Desde la Casa Blanca aseguran que estas medidas no buscan aumentar los precios, sino reforzar la industria nacional y aumentar la capacidad de negociación.

