“Queremos seguir trabajando, que es lo que hicimos toda la vida”, comentaron los operarios.
Todo comenzó el pasado 28 de abril, cuando un inspector de la Aabe se hizo presente en la fábrica y les dejó un ultimátum: tenían diez días para abandonar el predio, que, en los papeles, es propiedad del ferrocarril.
Hasta 2013, los dueños de Trechel le alquilaban el inmueble a la concesionaria ferroviaria Nuevo Central Argentino (NCA), pero cuando la firma entró en quiebra y se transformó en cooperativa, se anularon estos contratos.
A partir de 2014, agentes del Ente Nacional de Administración de Bienes Ferroviarios (Enabief) hacían controles periódicos en el lugar para cerciorarse de que funcione como una unidad productiva y permitir que operen en la propiedad estatal.La unidad, que emplea a unas veintidós personas, tenía autorización para funcionar en el predio estatal.
