Según el relevamiento, el crédito no bancario acumuló dos meses consecutivos de caída en términos reales y alcanzó los $14,2 billones en marzo.
Al mismo tiempo, la irregularidad total de las carteras escaló al 27,5%, una cifra que supera ampliamente los niveles del sistema bancario tradicional y refleja las crecientes dificultades de las familias para afrontar pagos y sostener el consumo.
El estudio también advirtió que el stock de créditos “irrecuperables” pasó de $177.000 millones en diciembre de 2024 a $1,54 billones en marzo de este año.
En paralelo, los préstamos considerados de “alto riesgo” ya representan el 9,9% del total de la cartera, mientras que los créditos en situación “normal” descendieron al 66,7%, lejos del 86% registrado a fines de 2023.
En términos generales, los créditos regulares cayeron del 92,7% al 72,5% del total en apenas quince meses, mientras que los créditos irregulares treparon del 7,3% al 27,5%.
El informe remarcó además que el 92% del crédito no bancario está destinado a familias, por lo que el deterioro de la cartera impacta directamente sobre los hogares.
Aunque el endeudamiento con entidades no bancarias bajó al 36,7% de la masa salarial mensual, el peso total de las deudas sigue siendo elevado: si se suma también el crédito bancario, el endeudamiento total alcanza el 145,4% de la masa salarial mensual.
La situación resulta todavía más crítica entre trabajadores informales y cuentapropistas, donde el crédito no bancario equivale al 161% de una masa salarial mensual.
En este contexto, tanto el crédito bancario como el no bancario continúan en retroceso.
Durante marzo, el crédito no bancario cayó 1,4% mensual real y el bancario retrocedió 1,9%, acumulando cinco meses consecutivos de baja. Desde EcoGo vincularon esta tendencia a la caída del consumo y a la pérdida de capacidad de pago de las familias argentinas.

