La colocación contempla tres clases de instrumentos: uno en pesos a 12 meses con tasa variable (TAMAR privada más margen), otro en dólares a 36 meses con tasa fija a licitar, y un tercero en UVA a 24 meses con tasa fija, cada uno con distintos esquemas de intereses y amortización.
El monto máximo inicial fue fijado en el equivalente a USD 50 millones, con posibilidad de ampliación hasta USD 1.500 millones dentro del programa vigente.
Los fondos estarán destinados a fortalecer el crédito para MiPyMEs, financiamiento habitacional, exportaciones y economías regionales, con el objetivo de impulsar la actividad productiva y mejorar el acceso al financiamiento.
La emisión estará abierta tanto a personas humanas como jurídicas, sean o no clientes de la entidad, quienes deberán cumplir con los requisitos habituales del mercado, como la apertura de una cuenta comitente y la validación del perfil inversor.
Desde el banco destacaron que esta decisión forma parte de una estrategia para modernizar su gestión y diversificar sus fuentes de fondeo, en línea con las prácticas actuales del mercado y las preferencias de los inversores.
Con este movimiento, el Banco Nación busca consolidar su rol como herramienta clave de financiamiento en el país, al tiempo que ofrece una nueva opción para ahorristas que buscan resguardar su capital con respaldo institucional.

