Los datos surgen de un informe de la consultora Scentia, que releva el comportamiento de supermercados, autoservicios, mayoristas, kioscos, ecommerce y farmacias. El dato más relevante para el mercado es que la desaceleración inflacionaria todavía no logra traducirse en una recuperación del consumo.
La impaciencia del nuevo consumidor convierte a la transparencia en un valor de mercado para las empresas.
A pesar de que la inflación bajó al 2,6% en abril —desde el 3,4% registrado en marzo—, las ventas continuaron deteriorándose tanto en la comparación interanual como frente al mes previo.
En términos mensuales, el consumo cayó 4,7% respecto de marzo y prácticamente todos los canales mostraron números negativos.

