La entidad afirma que esta situación pone en duda el impacto turístico y económico proyectado para el torneo, además de condicionar la planificación comercial hotelera.
Cabe mencionar que la AHLA representa a más de 32.000 establecimientos y a más del 80% de los hoteles franquiciados en el país norteamericano.
El panorama descrito anteriormente, de acuerdo a la asociación, contrasta con la afirmación de la federación de que ya se vendieron más de cinco millones de entradas. Por tal, parte del problema se lo adjudicó a su política de alojamiento.
Según la entidad, el organismo rector del fútbol reservó un volumen excesivo de habitaciones para su propio uso, una estrategia que, a su juicio, “creó una demanda artificial”.
Esa dinámica elevó los precios y llevó a los hoteles a proyectar ingresos, definir plantillas de personal y organizar sus preparativos sobre una demanda que luego no se materializó.
En este contexto, la AHLA resaltó que el sector trabajó durante años para el torneo y realizó “inversiones significativas” sobre la base de las proyecciones oficiales.

