Los evangelistas salieron al cruce del Arzobispado de Rosario a la hora de analizar cómo resolver la problemática de los cuidacoches a través de una ley que prohíba la actividad.
Así lo expuso el legislador de Unidos a la hora de proponer una solución tanto a la marginalidad como a las prácticas extorsivas hacia los automovilistas.
«No compartimos la posición de la Iglesia Católica, regular la actividad sería empujar a mucha gente a la marginalidad para sostener una labor indigna, informal y ligada a la extorsión, al control territorial y el consumo problemático. Hay que ayudar a la gente con trabajo digno en vez de romantizar la mendicidad», dijo enfático el legislador oficialista.
El proyecto en la Legislatura santafesina cuenta con media sanción en Senadores, a raíz de una iniciativa del senador del departamento Rosario, Ciro Seisas. La propuesta busca una modificación al artículo 66 del Código de Convivencia provincial, en la que se consagre la prohibición de la actividad de trapitos.
En lo punitivo, se plantean sanciones, multas y hasta la pena de arresto de hasta 15 días para reincidentes.
Y para abordar la problemática social, un programa de reinserción laboral, capacitación y un abordaje en salud mental para quienes padezcan consumos problemáticos de sustancias.
Hace dos semanas, el arzobispo rosarino Eduardo Martín salió públicamente a cuestionar el proyecto. En vez de prohibición, planteó “ordenar y regular” la actividad, y propuso para las bandas que operan en torno a estadios de fútbol y espectáculos deportivos aplicar el Código Penal existente.
“Estos hermanos nuestros atraviesan situaciones de gran necesidad y muchos de ellos ofrecen sus servicios cuidando coches, ayudando a estacionar o lavando autos. Entendemos que brindan un pequeño servicio que ayuda a los demás», había marcado Martin al considerar que estas tareas “no deben eliminarse, sino ordenarse y regularse, principalmente para identificar a quienes se aprovechan de estas situaciones, especialmente en espectáculos masivos o en inmediaciones de los estadios, donde a veces aparecen conductas vinculadas a la amenaza, la falta de respeto o la extorsión”.

