El fútbol es un negocio, es lo primero que voy a decir. No me cuenta entre sus asistentes a los estadios desde aquella final de Copa Argentina que Boca le robó a Central en Córdoba, cuando finalmente me di cuenta que los resultados no se deciden dentro del campo de juego. Eso no me quitó la pasión y sigo siendo hincha, sufro y disfruto por igual cada partido, pero bajo la comprensión que al fin y al cabo, no son esos once que corren detrás de una pelota los que deciden como saldrán lo partidos.
Anoche asistimos a una función más de una simulación deportiva, cuyo resultado estaba puesto de antemano. Ramirez había sido designado para cumplir los deberes de poner al finalista, y cumplió el objetivo. La cosa empezó antes, Central no pudo viajar a aeroparque el día anterior por una falla de sistema y debió trasladarse en colectivo un viernes por la tarde, el ingreso a Capital Federal es complejo, y demora más de lo normal. El "Fideo seca nuca" que bajó desde la tribunas del Monumental, a un tipo que con sus goles en finales les dio en los últimos años un campeonato de mundo y dos copas América pareció mucho, pero él mismo se encargó de desdramatizar tras el encuentro.
El Grupo Clarín, en guerra declarada contra la conducción de AFA, había dedicado el jueves su pagina, 3,4,5 de la edición principal, por fuera de la sección Deportes, a detallar la gran cantidad de "ayudas" que le habían dado al Canalla en el último tiempo. Apoyados en los partidos dónde el equipo de Almirón había eliminado a Independiente y Racing, este último con dos jugadas de offiside en el tanto de La Academia y el anulado a Veliz, más la expulsión de Maravilla Martínez, que aplica un golpe sin pelota, quizás de la misma magnitud del que le pegan a Copetti anoche.
Pero la cosa no pasa solo por la corporación mediática, la misma transmisión influye. Juan Cruz Ávila, gerente general de las empresas que televisan los partidos mandó a Gustavo López, reconocido hincha del Rojo de Avellaneda a comentar a Rosario y anoche puso a Latorre, que vio todas para River. Repitieron todas las que beneficiaban al Millonario, varias veces, Gambetita reforzaba pidiendo VAR, y si no lo llamaban, por las dudas lo pasaban otra vez. En las jugadas en las que había sanciones para Central no cobradas, las enfocaban desde la Artemis, que creo ya dejó de orbitar, o no las repetían o cortaban antes de que sucediera la repetición.
No tengo visión objetiva, lo sé y lo admito, que quede claro, soy hincha de Central. Bajo esa advertencia me permito juzgar a Ramírez. Pudo haber expulsado a Ibarra, se arroja de atrás sobre el débil Driussi, que se lesiona cada 15 días, si bien no lo impacta de lleno, le termina provocando una lesión severa. El árbitro lo amonesta por una posterior, en la misma jugada. Recuerdo que a José Luis Fernández, una vez le sacaron dos amarillas seguidas en el Gigante, en la misma jugada y lo sacaron del partido. Iban apenas '8 minutos, y supongo que quedaba demasiado grosero para un choreo posterior, ya planificado y que iba a darse de todos modos.
Ávila no ve al jugador de River que viene desde atrás, y le termina pegando un codazo, Ramírez no lo ve tampoco al foull, Latorre pide a gritos penal, repiten la jugada varias veces, convencen a Trucco de llamar al árbitro, lo hacen y no le dejan otro camino que cobrar la pena máxima. Ledesma sabe, como todo el pueblo argentino, dónde patea los penales Cachete y lo atajó. River había jugado mucho mejor, se había echo dueño de la pelota, es cierto, aunque no creó situaciones de gol.
Con Ibarra ya amonestado por la infracción a Driussi, Ávila con tarjeta naranja, amonesta a Ovando por ir al piso, no solo no lo toca al jugador local, le pasa a un metro, pero el hombre de negro sale disparado a ponerle amarilla. El 5 y los dos centrales amonestados para irse al entretiempo. feo panorama para el complemento, el único "logro" era el partido igualado.
Faltaba la segunda función e iba a suceder. Central salió algo más arriba, comprendió que refugiarse tan atrás, sin tener la pelota podía llevarlo por el mal camino. Ávila, que jugó un buen partido cometió un segundo error, intenta tocar de cabeza para Ledesma, el arquero despeja con los puños, pero se interpone en la carrera de Freitas, que obvio cae desplomado. Ramírez cobra penal, Colidio ejecuta al medio y pone en ventaja al local. Repito el concepto, porque va a ser importante luego, despeja y luego impacta.
River se refugió, le cedió la pelota a Central. Almirón puso lo que le quedaba, y acorraló al Millonario. comenzó una función de demoras, simulaciones y exageraciones de parte del local. Ramírez se acopló a la defensa. Fideo patea un tiro libre, la pelota pasa a todos, da en el palo, Pizarro va al rebote, Beltrán se tira con sus piernas para adelante, se lleva puesto al chileno, Latorre enmudece, la repiten desde el peor ángulo posible, el VAR no llama, siga, siga. Era penal para Central, la imagen desde el frente, que la transmisión oficial no pasó no deja dudas.
En cada pelota dividida, ante impactos idénticos, y una revolcada tomándose algo, el árbitro cobraba para River. Indefectiblemente. Faltaba la frutilla del postre, un alevoso penal de Rivero a Veliz, tras despejar la pelota su pie izquierdo adentro del área, recorre toda la geografía del tobillo del 9 de Central, como no logra apoyar su pie que cae en '45 grados, cae, el árbitro corre con premura, cobra infracción para los de Coudet y amonesta al delantero. Latorre, por las dudas, no emitió opinión alguna a pesar que las repetición es clarísima. Misma mecánica que el penal de Ledesma a Freitas, impacto a la pelota y luego al jugador contrario. Criterio inverso.
Había que parar a Central, y lo hicieron. Ramírez solo fue el ejecutor de la sentencia, que había partido desde otras esferas. El verdugo ejecutó un plan diseñado en otra parte. Como tantas otras veces, como aquella noche de 2016, también en Córdoba cuando por Copa Argentina, Losteau vio faltas solo en el área cuando se trataba de jugadores de River, pero no cuando le aplicaron a Teo Gutiérrez la maniobra de Heimlich, tomándolo con los dos brazos adentro del área.
A Central le dieron el año pasado una copa no prevista al comienzo del campeonato, por haber acumulado por lejos más puntos que el resto. A partir de eso, pasó a ser "el equipo del poder". Y todo aquello que le cobran, se pone en duda. Es cierto, nobleza obliga, le dieron demasiados penales, aún en mi fanatismo auriazul, que me impide ser objetivo, debo admitir que me parecieron todos (salvo el de Godoy Cruz), la diferencia era que en otros años, no se los cobraban.
Si tuvo la amabilidad de leerme hasta acá, le recomiendo lector analice cuantos fallos "polémicos" involucran a Central y a los denominados "grandes" del fútbol argentino a través de la historia, y verá que nosotros estamos en inferioridad alevosa. Puede ser que en los últimos años hayamos revertido algo, gracias a pertenecer al grupo de equipos que apoyan a la conducción de AFA, y no pugna por la profesionalización del fútbol que lo convierta en S.A. El famoso "peso en AFA", que todos los equipos quisieran tener, e incluso le reclaman a sus respectivas dirigencias, cuando lo tienen los demás es reprochado, sobre todo si el que se atrevió a tenerlo no es de la corporación.
A "Chiqui" Tapia lo van a destituir tras el Mundial, quien no lo sabe y es probable que hasta sea detenido. Las causas judiciales acumuladas, verdaderas o ficticias, con un poder judicial tan afín al Gobierno, harán que el mandamás de la AFA termine su conducción. Sólo podría salvarlo salir nuevamente campeón del mundo. No va a suceder, ya le tocó a Argentina, repito, por si no me escuchó, el fútbol es un negocio, y España, Francia y Portugal esperan poder coronarse esta vez. Al negocio no le conviene que siempre sea el mismo, Cristiano, al igual que Messi merece ser campeón y si los lusos lo ayudan, será esta vez, salvo que los galos tengan revancha o Yamal tenga mejores planes.
El fútbol es fútbol, un deporte hermoso corrompido irremediablemente por las cúpulas directivas. Acá y allá, en AFA y en FIFA. Cinco penales le dieron a Argentina para lograr el objetivo que Leo sea campeón. Es más, Fideo se tiró en la final contra Francia, enganchó su pierna derecha con el taco de la zurda y cobraron penal. Nadie se puso colorado, nadie lo objetó, como jugaba con la albiceleste era pícaro, un genio, lo ponían a la altura de Messi y hasta varios objetaron su decisión de dar un paso al costado de la selección. Ahora es malo, seca nuca, ladrón y los rosarinos come gatos y chorros, que se atrevieron a enfrentar al poder. Eso no se hace. Todo volverá pronto a la "normalidad", Boca y River volverán a manejar AFA a piaccere, como de costumbre. Hasta acá llegó el sueño de competir de igual a igual, le realidad a veces te da golpes que el hincha que todos llevamos dentro, no quiere aceptar.
Fernando Viglierchio
(Especial para RosariNoticias)
