Ante una audiencia de aproximadamente ochocientas personas, el Pontífice enfatizó que las oficinas de la entidad no deben ser vistas como estructuras burocráticas vacías, sino como herramientas fundamentales para que las comunidades locales logren estar “entrelazadas en un tejido eclesial compacto”.
Durante su alocución, el Obispo de Roma centró su mensaje en tres pilares fundamentales: servicio, pertenencia y misión.
Según el Papa, el sentimiento de pertenencia es la clave para evitar la pasividad laboral dentro de la estructura religiosa, subrayando que “la Esposa de Cristo no puede ser servida como espectadora, sino solo con el amor de aquellos que saben que le pertenecen”.
En este sentido, León XIV insistió en que cada tarea, por más técnica que resulte, adquiere un valor trascendental cuando se realiza con espíritu de comunión, convirtiéndose en una forma de “dar forma al Evangelio”.

