El conflicto se originó por comentarios periodísticos que insinuaron que el volante, exfigura e ídolo de Rosario Central, no habría definido con convicción una jugada clave ante su antiguo club, lo que desató cuestionamientos de hinchas y analistas sobre su desempeño.
Molesto por el impacto de esas versiones, especialmente en su entorno familiar, Malcorra esperó a López y lo increpó cara a cara.
Según trascendió, el futbolista le recriminó al conductor por el daño generado a su familia a raíz de las acusaciones, en una situación que estuvo cerca de pasar a mayores y requirió la intervención de colegas y personal de seguridad para evitar una agresión física.
