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River venció a Central y es finalista del Torneo Apertura

 



Por la primera de las semifinales del Torneo Apertura, River Plate recibió a Rosario Central en el Monumental de Núñez. Los de Coudet se impusieron a Almirón con un tanto de Facundo Colidio de penal. En la primera etapa, Jeremías Ledesma le había atajado un penal a Santiago Montiel. 

El primer tiempo fue todo de River, que dominó terreno y balón a voluntad, sin que Central pudiera tener ni siquiera alguna oportunidad de gol. El conjunto de Coudet ganó la mitad de la cancha, dónde sus volantes se imponían a los auriazules. Franco Ibarra fue de atrás, lesionó a Driussi (que debió dejar la cancha) y se ganó la primera amarilla a los '8 del primer tiempo. 

Al rato, Ovando también fue amontestado, sin haber tomado contacto con su marca, por el solo echo de ir abajo, y más tarde Ávila, al meterle un codazo adentro del área a Martínez Quarta, el VAR llamó y Ramírez cobró penal, sin expulsar al jugador auriazul. El país entero sabe donde patea los penales Montiel, porque "Cachete" nos dio una copa del Mundo con ese disparo, Ledesma también y lo tapó a la derecha. 

Más tarde, Ibarra lo bajó Montiel, la jugada era claramente para amonestación, pero Ramírez no amonestó. Más tarde, Central sacaba una contra, Moreno se lanzó tratando de interceptar, lo hizo con su mano, y tampoco fue amonestado. El árbitro no midió con la misma vara, totalmente condicionado por el clima creado por los medios masivos de comunicación. Central se fue al vestuario con tres jugadores "de corte" amonestados, sus dos marcadores centrales y el 5. El canalla jugó mal, fue superado, y el árbitro, como era de esperar, inclinó la cancha a favor del Millonario. 

En el segundo tiempo, River siguió con la misma actitud, y dominaba a Central, pero el conjunto rosarino tuvo algo más de presencia ofensiva. Al menos lo intentó, ajustó un poco las marcas, y llegó al arco de Beltrán. Tras un buen desborde de Copetti y un centro atrás, Pol Fernández quiso ponerla a colocar, la pelota rebotó en el palo y de milagro no fue el tanto de apertura. 

River encontró lo que tanto buscó, con otro penal, Ávila quiso ceder para atrás para Ledesma, se quedó corto, el arquero llegó a desviar con los puños, pero cortó la carrera de un jugador contrario con su cuerpo. Ramirez no dudó, marcó otra vez la pena máxima. Colidio venció a Ledesma con remate débil al medio del arco. A partir de allí, River sintió el desgaste, fue para atrás y Central molestó en zona ofensiva. 

Fideo Di María estrelló un tiro libre en el palo derecho de Beltrán, era un centro, la pelota se cerró y casi se mete para marcar el empate, que nunca llegaría. Almirón metió todo lo que tenía en ofensiva, hasta el pelado Quintana fue de 9 en los últimos minutos. Veliz, Campaz y Julián Fernández también entraron para intentar cambiar la historia. 

El oficio de River para alargarlo todo, para discutir todo y un árbitro totalmente condicionado hicieron el juego para el equipo de Coudet, que se metió en la final de un torneo en el que estuvo al borde de la cornisa. Hoy jugó mejor durante '70 minutos, pero dos pelotas en los palos pudieron cambiar la historia. Central murió de pie, el fútbol argentino, los medios masivos de comunicación, y el enorme lobby destitutivo de la conducción de AFA, con el Gobierno operando para imponer las SAD, jugaron en su contra. La historia estaba cantada antes de suceder, solo había que encontrar la forma. 




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