Con una frase tajante dirigida hacia el electorado, el exmandatario afirmó que "votaron a su verdugo", contrastando el escenario adverso en el que le tocó gobernar con la actual parálisis de la actividad que golpea a los sectores productivos y genera despidos diariamente.
En su argumentación, Fernández reconoció que la inflación durante su mandato fue "dramática y un trauma", pero rescató que su gobierno priorizó la protección del poder adquisitivo de los trabajadores.
"Dejé a la Argentina con la tasa de desempleo más baja de la historia de la democracia y con las paritarias funcionando siempre", subrayó, remarcando que nunca le puso límites a las negociaciones colectivas.
Según sus cifras, esa dinámica permitió que el salario real registrara un crecimiento de entre el 2% y el 2,5% en sus cuatro años de gestión, logrando ganarle formalmente a la suba de precios.

