La implementación de la Orden de Consulta Digital permitió reducir significativamente la cantidad de órdenes utilizadas, detectar irregularidades que afectaban los recursos de la obra social y avanzar hacia un sistema más transparente y seguro para los afiliados.
Mayo de 2026 fue el primer mes en el que todas las consultas médicas se realizaron exclusivamente mediante la modalidad digital.
Hasta abril los prestadores podían aceptar órdenes en papel, por lo que recién ahora fue posible medir de manera integral el impacto de la medida.
Los resultados muestran una reducción significativa en la cantidad de órdenes utilizadas. Antes de la digitalización se registraba un promedio mensual de 290.000 órdenes de consulta, mientras que durante mayo se contabilizaron 245.000 órdenes digitales efectivamente utilizadas.
La diferencia alcanza las 45.000 órdenes mensuales, una disminución cercana al 15 %.
De acuerdo con las estimaciones de Iapos, esa diferencia está asociada principalmente a la eliminación de consumos irregulares y prácticas indebidas que el nuevo sistema permitió detectar y bloquear.
En términos económicos, el impacto supera los 1.000 millones de pesos mensuales que ya no se destinan al pago de prestaciones sin respaldo efectivo.
Desde el Ministerio de Economía y las autoridades de la obra social remarcaron que la reducción no responde a una menor demanda de atención médica ni a restricciones para los afiliados. Por el contrario: el resultado es consecuencia de una mayor capacidad de control sobre prácticas que durante años fueron difíciles de identificar ya que las órdenes circulaban en formato papel.
La digitalización incorporó trazabilidad completa sobre cada orden emitida, adquirida y utilizada. Cada operación queda registrada en tiempo real y vinculada directamente con el afiliado, el profesional y la prestación realizada.

