«Nadie puede arrodillarse ante Dios y despreciar al hermano», ha sido el mensaje que ha dejado el pontífice en su homilía, en la que además ha instado a los católicos a implicarse en los desafíos de la sociedad: «Que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar», ha exclamado durante la misa del Corpus Christi.
El papa comenzó su homilía con un homenaje a la tradición religiosa de España, al Corpus Christi y a sus «solemnes procesiones», tras lo que ha recordado que también en España el día del Corpus se celebra el Día de la Caridad.
Desde ahí, ha invitado a todos a salir del «egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada» y ha alentado a los católicos españoles a que se abran «a los hermanos, a las familias, a los pobres, a quienes sufren y a quienes han perdido la esperanza». «Nosotros estamos llamados a estar presentes en las situaciones y en los desafíos de la sociedad, a no huir, a comprometernos personalmente en la construcción del bien común», ha subrayado.
La Santa Misa, a la que han asistido los reyes y sus hijas, Leonor y Sofía, ha sido el acto principal de esta segunda jornada del viaje de León XIV a España.
