Según explicó el legislador, una lata de energizante puede contener entre 80 y 160 miligramos de cafeína, equivalente a varias tazas de café, con efectos potenciales sobre el sistema cardiovascular, el sueño, la ansiedad y el metabolismo.
También, se refirió a datos de la Sociedad Argentina de Pediatría que indican que la edad promedio de inicio de consumo es de 13 años y que gran parte de los menores los mezcla con alcohol.
El proyecto se basa en tres ejes principales: la prohibición de venta a menores en kioscos, supermercados, boliches, eventos deportivos, máquinas expendedoras y servicios de delivery; la eliminación de estos productos de cantinas y buffets escolares; y restricciones a la publicidad orientada a jóvenes mediante personajes animados, videojuegos o deportes extremos.
En este sentido, la propuesta contempla multas y clausuras temporarias de hasta 30 días para quienes incumplan la normativa, con sanciones más severas en casos de reincidencia.
