Solo en abril se registró la baja de 1.814 empleadores, lo que representa una caída mensual del 0,37% en el universo de empresas con personal registrado. Casi dos tercios de las bajas acumuladas en el año se produjeron entre marzo y abril.
La disminución del entramado productivo también tuvo impacto sobre el empleo. En el mismo período se perdieron más de 341.000 puestos de trabajo formal desde diciembre de 2023, según los registros oficiales analizados por distintos informes económicos.
Las pequeñas y medianas empresas aparecen entre las más afectadas por la retracción de la actividad.
Diversas entidades empresarias vienen reclamando medidas para estimular el consumo, facilitar el acceso al crédito y reducir la presión tributaria, al considerar que la estabilidad macroeconómica por sí sola todavía no alcanza para impulsar una recuperación del sector.
Si bien el Gobierno destaca la desaceleración de la inflación y el ordenamiento de las cuentas públicas como pilares de su programa económico, desde distintos sectores productivos advierten que la mejora de esas variables aún no se refleja plenamente en la actividad de las empresas ni en la generación de empleo.

