El informe sostiene que la economía santafesina atraviesa una etapa de "estabilización" luego de la fuerte contracción de 2024, aunque aclara que esa mejora "no se traduce en crecimiento, sino en un escenario de estancamiento con recuperación parcial y muy heterogénea entre sectores".
Además, remarca que la actividad económica "se mantiene débil y sin una tendencia clara de expansión".
En tal contexto, el crédito pasó a ser uno de los principales sostenes del consumo corriente. La economista Florencia Camusso, autora del informe, advierte que "el crédito se consolida como sostén del consumo corriente, con fuerte uso de tarjetas y préstamos personales, pero se observan señales de deterioro en la calidad crediticia".
Los datos del Banco Central muestran que el 42,9% de los adultos santafesinos tiene saldos financiados en tarjetas de crédito, por encima del promedio histórico provincial (39,7%), mientras que el 38,2% posee préstamos personales, un porcentaje también superior a la media histórica (26,1%).
En cambio, los créditos destinados a inversión de largo plazo tienen escasa incidencia: los hipotecarios representan el 0,4% del total de deudores y los prendarios, el 1,3%.
Así, y siempre de acuerdo con la investigación, los ingresos reales del sector privado cayeron 3,5% y los del sector público 18,3%, mientras aumentaron tarifas, alquileres, combustibles y otros gastos esenciales.
En ese contexto, una mayor proporción de los ingresos se destina a alimentos, bebidas y productos básicos, reduciendo el margen para otros consumos.

