El escenario también se refleja en los datos oficiales: en los últimos doce meses, el empleo privado registrado perdió 128.600 puestos de trabajo, según información de la Secretaría de Trabajo. A esto se suma que más del 40% de la capacidad instalada de la industria permanece ociosa, de acuerdo con el INDEC, lo que limita la creación de empleo y desalienta nuevas inversiones.
En conjunto, estos indicadores muestran que, pese a cierta estabilidad macroeconómica y la desaceleración de la inflación, la recuperación aún no se traduce en una mejora del empleo formal ni en una reactivación sostenida de la actividad productiva.
