El dato fue confirmado por el subsecretario de Abordajes Integrales, Gabriel Pereyra, quien explicó que se trata de una cifra dinámica debido a que la realidad cambia diariamente. En ese universo también se encuentran personas que aún conservan una vivienda, pero permanecen gran parte del día en la vía pública para intentar sostener su economía.
Uno de los indicadores que refleja este crecimiento es el aumento de los pedidos de asistencia. Durante el último mes, el municipio recibió alrededor de 1.500 avisos de vecinos que alertaron sobre personas que necesitaban ayuda, un 60% más que en el mismo período de 2025.
Cada denuncia activa la intervención de los equipos territoriales, que recorren la ciudad junto con personal provincial para evaluar cada caso y ofrecer el ingreso a alguno de los refugios disponibles cuando la persona acepta recibir asistencia.
Desde el municipio señalaron que el incremento de personas en situación de calle responde a múltiples factores, entre ellos las consecuencias sociales de la pandemia, los problemas de salud mental, los consumos problemáticos y el deterioro de la situación económica, que dejó a muchas personas sin posibilidades de sostener un alquiler o una habitación.
La creciente demanda también impactó sobre la red de refugios. Según indicaron las autoridades, los espacios de alojamiento funcionan prácticamente al límite de su capacidad, aunque diariamente se reorganizan las plazas para poder recibir nuevos ingresos.
Actualmente, la ciudad cuenta con los refugios Grandoli, Felipe Moré, Punto Sudoeste y Hostal Grandoli, además de los dispositivos gestionados por Cáritas y Sol de Noche.
