De la noche a la mañana, unas 60 familias se quedaron sin su principal fuente laboral y sumergidas en una profunda incertidumbre: les adeudan sueldos, aguinaldos e indemnizaciones.
Este lunes 13 de julio, los trabajadores asistieron al Ministerio de Trabajo para visibilizar su situación.
El próximo paso clave será el jueves 16 de julio a las 9, fecha en la que fueron citados los dueños de la firma para intentar destrabar el conflicto a través de una posible conciliación obligatoria.
«El portón estaba totalmente cerrado y detrás estaba el gerente con un teléfono en la mano, mirando una lista y señalando quién podía entrar y quién no», detalló con angustia Gabriela Díaz, una de las empleadas despedidas, quien arrastra una antigüedad de 20 años en la compañía.
Desde aquel día, los damnificados sostienen una manifestación pacífica en las puertas de la empresa y replican su reclamo en los medios de comunicación para exigir, al menos, la regularización de los pagos correspondientes.
«Nos adeudan los meses de mayo y junio, el aguinaldo y dos cuotas de un bono que no nos habían pagado bajo la promesa de mantenernos los puestos de trabajo.
Al final, nos despidieron sin causa», reiteró Díaz, de 57 años, quien además expuso lo complejo que resulta la reinserción en el mercado laboral actual tanto para ella como para muchos de sus compañeros.
Si bien la mayoría de los despedidos están afiliados al Sindicato de Camioneros provincial, este lunes acudieron a la sede del Sindicato de Choferes de Camiones, la línea que está referenciada en Hugo Moyano a nivel nacional, en quienes sostienen que han encontrado respuestas.
