Sus declaraciones abrieron interrogantes sobre un eventual cambio en la estrategia de Washington en el Atlántico Sur.
La respuesta del mandatario estadounidense se produjo después de que medios británicos informaran que su administración estaría evaluando sus compromisos con distintos aliados en función de las nuevas exigencias de gasto militar.
La posibilidad de revisar el respaldo a Londres fue planteada en medio de la presión que Trump viene ejerciendo sobre los países europeos para que incrementen su inversión en defensa.
El presidente estadounidense sostiene que los aliados deben asumir una mayor parte de los costos vinculados con la seguridad colectiva y reducir la dependencia del financiamiento estadounidense.
En ese contexto, la cuestión de las Malvinas podría quedar vinculada a una discusión mucho más amplia sobre las obligaciones de los aliados de Washington y la estrategia de defensa en el Atlántico.

