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Campaz rescató a Central, que se quedó con una victoria justa por 2 a 1 ante Aldosivi

 



Por la cuarta fecha del Torneo Clausura, Rosario Central venció a Aldosivi de Mar del Plata por 2 a 1 en el Gigante de Arroyito con arbitraje de Pablo Echavarría. En la segunda mitad llegaron las emociones. Alan Sosa abrió el marcador para el visitante, Salazar (EC) y Campaz pusieron cifras definitivas al marcador. 

La primera etapa fue chata, de bajo vuelo y sin situaciones de verdadero peligro bajo los tres palos. El conjunto de La Feliz pelea zona de descenso y está claro que no sale a jugar de igual a igual, pero Central, que traía el envión anímico de haber derrotado al River de Coudet quería marcar diferencias para acomodarse en la tabla d su zona. 

Los de Almirón tuvieron más la pelota, pudieron marcar con un cabezazo limpio de Copetti, que en absoluta soledad y de cara al arco, tras un preciso centro de Pizarro a la cabeza, se fue desviado por el palo derecho por muy poco, fue la primera, apenas se jugaban tres minutos, sin embargo fue la única del primer tiempo. 

El resto fue barullo, confusión, tenencia y dominio, sin que nadie dejara una marca en el camino ni pudiera poner una pelota precisa a un compañero mejor posicionado. Cantizano no rinde tirado a la derecha y Fernández no hace lo mejor por izquierda, sin embargo insistieron en arrancar desde esas posiciones. Di María no encontró interlocutores y a pesar de su calidad no pudo habilitar compañeros para generar peligro. Un cúmulo de buenas intenciones mal desarrolladas. 

Central salió dormido a la segunda etapa, primero entre Ovando que cedió a un Ávila distraído, casi le dan el gol a Vombergar, que insólitamente la mandó por arriba del travesaño. Tras un nuevo error, entre un defensor que dudó en cabecear hacia atrás y Ledesma que se apresuró a salir, le dejaron la pelota servida a Sosa, que desde 40 metros y por arriba, anotó el 1 a 0 para sorpresa de todos. 

Almirón indultó enseguida al colombiano Campaz, que sacó a relucir toda su magia, por la cual Central pide 8 millones de dólares, y emparejó las cosas. Con su atrevimiento habitual, el jugador que no había entrenado en la semana esperando ser transferido a México, puso un centro rasante que Salazar mandó al fondo de su arco, para que el auriazul siga de racha con los goles en contra y empatar el partido. 

Luego el Canalla se lo fue llevando puesto al Tiburón, lo superó por todos lados, a pesar de la línea de 5 que plantó Damonte, Di María habilitó al Bicho, que entró al área chica sin pedir permiso y puso el 2 a 1 definitivo, festejando con su clásico Siú y cambiando silbidos por aplausos en apenas un rato. 

Le costó más de la cuenta es verdad, fue superior pero no se le ocurrían ideas. Dicen que lo que cuesta vale y por eso el fin de semana será con sonrisa, esperando el compromiso internacional. De paso, se acerca en la tabla anual, se va acomodando en la zona y sonríe. 

  



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