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Corinthians venció a Central y lo eliminó de la Copa Libertadores

 




Por los octavos de final de la Copa Libertadores de América, Corintihans de Brasil recibió a Rosario Central en el Neo Química Arena de San Pablo. En el segundo tiempo, el elenco local por intermedio de de Breno Bidon marcó el único tanto del partido. Previamente había sido expulsado Ranielle. 

En el primer tiempo el encuentro fue parejo, el local fue algo mejor en los primeros minutos, con más tenencia que profundidad. En ese lapso creó la única jugada de peligro de la primera etapa, Kaio César de zurda exigió a Ledesma, que con gran tapada hacia su palo izquierdo evitó la caída de su valla. 

Pasada la zozobra inicial, el Canalla emparejó y si bien no creó jugadas de peligro, se mantuvo lejos de su arquero. La más peligrosa del conjunto auriazul fue un zurdazo de Ávila desde afuera del área, que se fue cerca del palo izquierdo de Souza. Poco y nada, mucha entrega, mucha garra y poco juego. 

Almirón planteó una mitad de la cancha aguerrida, sumando a Navarro y Alan Rodríguez, pero sus tres jugadores ofensivos faltaron a la cita, a Copetti le rebotaba todo, Fideo entró muy poco en contacto con el balón y Campaz se sacaba la pelota de encima lo más rápido posible.   

En la segunda mitad, Central siguió con cautela, cuidando el cero, sin arriesgar y perdiendo en cada oportunidad que intentaba atacar. El local tampoco encontraba los caminos para inquietar a Ledesma y el partido esperaba alguna circunstancia extraordinaria para quebrarse. 

En breve, Copetti iba a ser el protagonista excluyente del partido. Primero le aplicaron un planchazo en la rodilla, y a instancias del VAR expulsaron a Rainielle. Faltaba media hora y Almirón no se animó. Siguió jugando con triple 5. Al rato, Copetti tuvo un mano a mano, enfrentó al arquero y elevó su remate por encima del travesaño. Era esa, no sucedió.

Central jugó con ventaja numérica un tiempo prolongado, no volvió a lastimar ni a estar cerca, De Pay entró a la cancha, y en breves minutos marcó la diferencia. Le dicen jerarquía, y el nerlandes la tiene. Tras una falta infantil de Coronel, el europeo la puso adentro del área, un roce en un compañero y 1 a 0, cuando nada hacía esperarlo. 

Tarde, tardísimo, Almirón reaccionó. Mandó a la cancha a Ruben, Cantizano, Julián Fernández y Badaloni. Casi no tocaron la pelota. Nadie fue capaz de ponerles una pelota que no cayera en las manos del arquero. Así Central se despidió de la Copa Libertadores, perdió ajustado, pero pagó caro no animarse a ganarlo cuando tenía todo para ello. 

 




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