Sin previo aviso, esta semana muchos profesionales se enteraron de la reducción del 30% de sus sueldos por la eliminación del adicional “Proyecto Estratégico” del CAREM, una medida que casualmente cayó sobre quienes participaron de una manifestación pacífica contra la gerencia actual.
El ingeniero y delegado de ATE-CNEA, Daniel Sanchez, determinó para el medio Página 12 que apelarán esta decisión en la justicia mediante “denuncias por el maltrato laboral que esto conlleva”.
“La aplicación parcial y selectiva de la medida, sin criterios objetivos conocidos ni acto administrativo que la fundamente, genera una seria preocupación respecto de su legalidad y razonabilidad”, expresa un comunicado de ATE-CNEA.
Parálisis del CAREM y ajuste salarial
La eliminación de este incentivo forma parte de una serie de medidas que el gobierno de Javier Milei realiza en pos de vaciar la CNEA, dejándola sin profesionales y sin recursos.
“Hay una ley y debería haber un decreto que dé de baja al Proyecto CAREM, pero pueden vaciarlo y que finalmente quede en la nada”, sostuvo en diálogo con este diario el integrante del grupo de Física, Estadística e Interdisciplina, Ignacio Cortés.
El CAREM es uno de los proyectos más grandes del organismo, con un grado de avance del 70% de su obra tras la inversión de 690 millones de dólares.
El trabajador de la CNEA explicó que se trata de un “Small Modular Reactor que le daría a Argentina una ventaja competitiva muy grande, y lo están desmantelando en favor de Meitner Energy, una empresa de capitales extranjeros que también viene a vender reactores SMR”.
La CNEA, en crisis en la era Milei
Desde que inició la gestión libertaria, gracias a las nuevas autoridades administrativas colocadas en los distintos organismos científicos, se armó toda una “normativa específica para trasladar capital intelectual del Estado a iniciativas privadas”, sostuvo Cortés.
Sanchez determinó que los jefes más importantes del CAREM se vieron afectados por la eliminación de este incentivo, “por lo tanto, esta es una medida revanchista y de hostigamiento”.
Además, explicó que se puede tratar de una estrategia para desarmar sectores particulares de trabajo. “Por ejemplo, las pastillas de uranio no se van a poder hacer más porque no van a estar las personas especializadas en hacer el combustible del SMR”.
