El magnate sostuvo que para los años 2030 o 2031 la sociedad dejará de interactuar con pantallas saturadas de aplicaciones, menús rígidos e íconos estáticos.
La transformación no dependerá de un nuevo diseño físico del hardware habitual, sino de una revolución estructural en el procesamiento de datos.
En lugar de los smartphones actuales, el empresario detalló que los usuarios llevarán consigo un dispositivo simplificado que operará como un nodo periférico para la inferencia de IA.
Este equipo inalámbrico estará conectado permanentemente con poderosos modelos alojados en servidores externos de alta capacidad.
La propuesta teórica de Musk prescinde completamente del esquema tradicional de sistemas operativos como Android o iOS.
En este nuevo ecosistema, los sistemas de IA en la nube se comunicarán directamente con el software del dispositivo para interpretar los requerimientos del usuario en tiempo real.

