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Economía libertaria: empleados de delibery suplantan su identidad para eludir deudas con su "empleador"

 



En los últimos meses, viene reiterándose una modalidad nueva y desconocida hasta el momento, los empleados de empresas de distribución de alimentos no son quienes dicen ser al momento de llegar a los domicilios donde deben entregar la mercadería. La modalidad se da en medio del creciente endeudamiento familiar creciente en la argentina libertaria. 

Sabido es que las empresas de delibery, generalmente asociadas a cadenas distributivas de mayor envergadura, con negocios como courier, o logística, tomaron la modalidad de otorgar préstamos a sus "asociados" a las "plataformas colaborativas", que no producen relación de dependencia para la normativa laboral vigente, una forma de esclavitud moderna implementada gracias los deseos de "libertad" vigentes. 

La abrupta pérdida del poder adquisitivo, de los últimos años, llevó a millones de argentinos a tener que recurrir a préstamos para poder llegar a fin de mes. Quienes poseen un trabajo registrado, recibo de sueldo, e ingresos comprobables, por lo tanto embargables, recurren a bancos, otros con trabajo informal se ven obligados a recurrir a métodos alternativos mucho más onerosos, entidades no bancarizadas, plataformas digitales, y también a veces, su propio empleador.

La situación de suplantación de identidad queda expuesta cuando se realiza un pedido y la persona que llega a traerlo no pertenece al sexo asignado por la empresa al repartidor. Si la cuenta utilizada es de un amigo o pariente del mismo sexo, difícilmente quien recibe se entere alguna vez si era Juan o Pedro quien llegó a casa, pero cuando debe llegar María o Susana y llega un hombre, nace el interrogante. 

Pues bien, indagando, pudimos averiguar que muchas veces, los trabajadores no pueden pagar su deuda, a pesar de trabajar 15 horas en lugar de 12, por los montos actualizados a intereses usurarios y optan por solicitar a un familiar que abra una cuenta que luego ellos utilizan para "zafar" y seguir trabajando. De allí el fenómeno cada vez más frecuente que quien nos trae la comida no sea la persona asignada por la empresa distribuidora. 

El gobierno libertario precarizó el trabajo, flexibilizó las relaciones laborales, permitió el otorgamiento de préstamos a intereses usurarios sin ningún tipo de regulación, empujó a la gente a tener dos o tres empleos, a endeudarse en  cifras que no pueden pagar, ni siquiera trabajando casi todo el día, porque el dinero, simplemente no alcanza, aunque Milei no vea gente muriendo por la calle, como suele decir el presidente. 


Fernando Paulo Viglierchio


Especial para RosariNoticias     

      



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