El sector enfrenta una combinación de menor consumo de carne vacuna, pérdida de poder adquisitivo y aumento de los costos operativos, especialmente de electricidad y gas. Algunas plantas incluso redujeron sus jornadas de faena para evitar mayores gastos.
La menor actividad también impacta en los trabajadores. Si bien no se registra una pérdida generalizada de puestos de trabajo, sí hubo una reducción significativa de las horas trabajadas, lo que implica menores ingresos para los empleados.
El caso del frigorífico Don Juan representa una de las situaciones más graves: la empresa desvinculó a 27 trabajadores y otros 25 puestos quedaron condicionados a la continuidad de la planta.
Desde Cafrisa señalaron además que el aumento del precio de la carne vacuna no fue acompañado por la capacidad de compra de los consumidores, que comenzaron a optar en mayor medida por pollo y cerdo.
El sector advierte que, con menor actividad, costos crecientes y una demanda interna debilitada, la recuperación de los frigoríficos todavía no logra concretarse.

