El incremento se produjo luego de que el barril de petróleo Brent volviera a superar los 100 dólares, un nivel que las petroleras consideraron insostenible para mantener el esquema de precios estables que regía desde mayo, en un contexto marcado por señales contradictorias entre Estados Unidos e Irán en torno al conflicto en Medio Oriente.
Por el momento, la empresa nacional mantiene el valor en sus surtidores pero no se descarta que se acople a la decisión que ya aplican el resto de las compañías. Según las compañías, su impacto en el índice de precios se repartirá entre dos meses consecutivos.
De todos modos, el nuevo salto en naftas y gasoil se suma a una cadena de subas que viene de varios meses atrás y que amenaza con complicar las metas de inflación que el Ejecutivo incluyó en el proyecto de Presupuesto.
Una eventual suba de la inflación, sumada a la eventual publicación de los datos de pobreza del Indec, ponen en jaque los dos indicadores económicos que el gobierno eligió como bandera para defender el modelo.

