Explicó que se trata de establecimientos que se encuentran por encima del tamaño promedio de los almacenes y autoservicios, con estructuras de entre seis y diez empleados.
“En los últimos cuatro meses se nos cayeron cuatro negocios”, señaló Milito, quien describió el ritmo de cierre como aproximadamente un comercio por mes. Destacó que no se trata necesariamente de emprendimientos nuevos o pequeños comercios que recién comienzan su actividad.
Según explicó, varios de los establecimientos que cerraron tenían muchos años de trayectoria y, en algunos casos, sus propios titulares también eran propietarios de los locales donde funcionaban.
El problema, planteó, aparece cuando la estructura de costos deja de ser sostenible frente a una facturación que no alcanza para acompañarla.
Los comerciantes deben afrontar gastos de alquiler, servicios, salarios y reposición de mercadería en un contexto en el que las ventas se encuentran debilitadas.
Para el titular del Centro Unión de Almaceneros, uno de los principales problemas está en los costos fijos, que continúan aumentando mientras los comercios tienen dificultades para recuperar volumen de ventas.
