El eje del informe es que la salud laboral docente no puede reducirse al control del ausentismo ni a una mirada individual sobre la enfermedad. La investigación recupera la experiencia de las y los trabajadores para vincular la jornada real, la salud, el salario, los cuidados, la infraestructura y la organización del trabajo escolar.
Según los resultados, 8 de cada 10 docentes reportaron al menos un problema de salud en el último año. Los problemas de la voz (75,1%) y de salud mental (74,75%) son los que más se asocian con las condiciones y medio ambiente de trabajo (CyMaT), seguidos por los osteoarticulomusculares (62,37%).
El relevamiento también marca una brecha entre los problemas declarados y el uso efectivo de licencias.
El informe describe una intensificación del trabajo: el 70,2% siente sobrecarga siempre o la mayor parte del tiempo, y el 43% trabaja más de seis horas fuera de la escuela.
La fragmentación suma presión. La mitad de la docencia trabaja en dos o más escuelas y, en secundaria, el 60% lo hace en entre dos y cuatro establecimientos y el 15% en cinco o más. A eso se agrega la hiperconectividad: el 39% responde mensajes o correos de trabajo todos o casi todos los días fuera de su horario.
Sobre las condiciones materiales, el 72,7% reporta problemas de climatización, el 60% problemas edilicios y el 80% dice que los materiales son insuficientes.
El 75% aporta materiales propios. En lo salarial, el informe cita una caída de los salarios docentes de entre 24,2% y 34,9% durante el actual gobierno. El 77,1% tiene el salario docente como único o principal ingreso del hogar.
El 43,5% percibe algún componente atado a la asistencia, y el 76,5% de quienes cobran presentismo lo considera una parte significativa de su sueldo.
La CTERA advierte que ese mecanismo puede funcionar como castigo económico ante licencias por enfermedad o tareas de cuidado.
La muestra es en un 77,2% de mujeres: el 48,8% tiene personas a cargo, el 85,7% dice tener dificultades para combinar trabajo y cuidados, y el 33,6% dedica más de seis horas diarias al trabajo doméstico y de cuidados.
Frente a ese cuadro, la presentación destacó la necesidad de políticas de prevención y promoción de la salud laboral, condiciones dignas para enseñar y aprender, el reconocimiento de la jornada real de trabajo y más participación sindical en las decisiones sobre salud y condiciones laborales.
La CTERA reafirmó sus reclamos: salarios dignos, restitución del FONID, Paritaria Nacional Docente, eliminación del presentismo y políticas públicas que prioricen el cuidado de las trabajadoras y los trabajadores de la educación.

