El dato surge de información presupuestaria provincial recopilada para comparar el desempeño fiscal de los distritos durante los primeros seis meses del año.
La cifra requiere, sin embargo, una distinción importante.
Que Santa Fe haya registrado déficit financiero no significa que sus ingresos corrientes hayan sido insuficientes para pagar los gastos habituales de funcionamiento.
En ese indicador particular ocurrió exactamente lo contrario.
Entre enero y junio, la provincia acumuló $6,998 billones de ingresos corrientes y $6,950 billones de gastos corrientes, por lo que obtuvo un superávit económico de $48.038 millones.
El resultado cambia cuando se incorpora la totalidad de las erogaciones, especialmente los gastos de capital y las inversiones realizadas durante el período.
Los ingresos totales alcanzaron aproximadamente $7,044 billones, mientras que el gasto total ascendió a unos $7,762 billones.
La diferencia dejó un resultado financiero negativo cercano a $717.740 millones según las cuentas provinciales. Es precisamente esa diferencia metodológica la que explica que el Gobierno santafesino destaque el equilibrio de sus operaciones corrientes mientras otros análisis ubiquen simultáneamente a la provincia entre las de mayor rojo financiero.

